PALABRAS QUE DESPIERTAN
Las palabras no son meros sonidos, son acciones que trazan la frontera entre lo posible y lo aplazado. A veces, una sola palabra dicha con fuerza basta para encender una plaza, hacer vibrar una red social o hacernos creer que el país está a punto de resolver su historia con una consigna luminosa. Pero al día siguiente, las grietas de la inequidad siguen abiertas como boca de mina, y el entusiasmo se desvanece en la almohada de la indiferencia. Nos estamos volviendo expertos en repetir frases que suenan bien, pero no cambian nada. Aplaudimos eslóganes que no pisan las calles donde se decide lo verdaderamente importante. Celebramos mensajes que acumulan likes, pero que no llegan a la reunión de padres que pelean por un almuerzo escolar, ni a la vereda que espera hace años una ambulancia, una carretera y una escuela. Así, sin notarlo, pasamos de ser ciudadanos a ser espectadores del espectáculo de nuestra propia postergación. Pero no todo está perdido. Porque la palabra tambié...