ENTRE PERSONAS Y PERSONAJES: VER MÁS ALLÁ DE LA IMAGEN
En tiempos donde la imagen vale más que la palabra, y el espectáculo parece sustituir la verdad, conviene hacer una pausa y preguntarnos: ¿Qué hace valioso a un líder? ¿Su esencia como persona o el personaje que representa? Vivimos en una era visual, rápida, cargada de símbolos y gestos cuidadosamente diseñados para generar impacto. En la política —como en otros escenarios públicos— esto se traduce en líderes que se visten de personajes: sombreros llamativos, frases repetidas hasta el cansancio, posturas calculadas, emociones dosificadas. Y sin embargo, detrás de cada personaje hay, o debería haber, una persona . Una persona con historia, con dudas, con convicciones reales. Una persona capaz de sostener una conversación honesta, no solo una narrativa prefabricada. Cuando el personaje eclipsa a la persona, el riesgo es alto: El debate se vuelve vacío, la política se convierte en teatro, la ciudadanía deja de ver con profundidad y empieza a votar por reflejo. Lo dijo Bour...