DEL MACHETE AL HASHTAG
La política colombiana lleva siglos jugando a los bandos. A mediados del siglo XX se mataba por un color -rojo liberal o azul conservador- que pocas veces se entendía en sus principios doctrinarios; bastaba un pañuelo, una peinilla o una consigna para empuñar los machetes y eliminar al adversario. Setenta años después, los colores han cambiado, los machetes se transformaron en hashtags y la escenografía pasó de la vereda a la pantalla, pero la lógica tribal permanece intacta. Ya no se grita "godos" o "cachiporros", sino “derecha” o “izquierda”, reducidas a personalismos como “uribistas” o “petristas”, “paracos” o “guerrillos”, con la misma pasión ciega con que antes se agitaba el trapo rojo o azul proclamando “¡viva el partido tal!”. Y aunque la forma sea distinta, el efecto sigue siendo igual: la razón se eclipsa, la emoción toma el mando y la violencia encuentra su excusa perfecta. El atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay (por nombrar un hecho recient...